Libélulas en la piel

Aprendiendo a bailar bajo la lluvia…

La mujer de verde

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La mujer de verde lo ha vuelto a hacer. Se olvidó que sin su traje las llamas queman, y se quedó desnuda. Y nuevas cicatrices aparecieron en su piel recién curada. Heridas que no por no intencionadas duelen menos. Y volvió a despertarse en Naxos, sin saber ni cómo ni por qué volvía a la isla de los abandonados sin haber emprendido ningún viaje.

La mujer de verde vuelve a pintarse los labios de rojo por imposición de su07 corona de rubís. Y vuelve a sonreír como acto reflejo, sin sentir la risa en sus labios, y a ponerse las gafas cuando los ojos amenazan con inundaciones. A pelearse con por qués sin respuesta, a entrar en batalla con el terciopelo, por ser tan estúpido, ya que volvió a entregarlo todo, lo poco que ya le quedaba, el ovillo macilento a las manos equivocadas.

La mujer de verde lo intentó, de la única manera que sabe, con sus palabras. Pero nadie respondió a sus súplicas, nadie oyó sus gritos, porque ella siempre sonríe y sus palabras pierden valor.  Porque tiene el lagrimal seco y el agua de sus pupilas araña su cara, como uñas clavadas en la espalda.

La mujer de verde vuelve a caminar triste y a subsistir a base de vino y lacasitos; tiene que reforzar su traje made in China.

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Autor: sarasanmi

Obstinada y alegre, aunque a veces me pierda en mi propia melancolia. Libélula recién salida de la larva, bailo volando con aleteo firme y decidido.

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