Libélulas en la piel

Aprendiendo a bailar bajo la lluvia…

Lagartijas en la cama

Deja un comentario

Me hablas de fracasos, yo contesto que lecciones, mientras calientas mis pies entre tus piernas sin acabar de entender que se me está inundando el alma. Que era hielo antiguo y escarchado, que arañaba mi corazón con sus carámbanos afilados, congelando estas entrañas econdidas tras lo cálido de mi piel.
Tu mirada de fuego anuncia el deshielo, mi cuerpo contenido, conoce los rios que desbordan sus sentidos. Intento abrir las presas y evitar inundaciones, pero los engranajes están oxidados y a veces me cuesta. Y apareces tú, dulzura en tus manos rudas, una sonrisa franca y un déjame a mi, y las compuertas se abren y se desbordan mis mares.
Y que más da. Que más daran los cuentos antiguos y las moralejos de otros. Que ni siquiera me arrepiento de haber tardado tanto en quitarle el polvo a mis prejuicios, que ahora tengo una lagartija en mi cama, que se remueve impaciente a mi lado, buscándome la piel y los pies. Que me presta el hueco de su pecho para vivir en el, que me mira y se rie y yo me pierdo en su boca, descorchando carcajadas nuevas; que escala por mi espalda y me da la mano, ten cuidado no te caigas.
Calienta mi vida y yo que me dejo, y ahora resulta que, después de todo, la cama está fría si la lagartija no está.

Anuncios

Autor: sarasanmi

Obstinada y alegre, aunque a veces me pierda en mi propia melancolia. Libélula recién salida de la larva, bailo volando con aleteo firme y decidido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s