Libélulas en la piel

Aprendiendo a bailar bajo la lluvia…

Vuelo informativo

PERFILDebo decirte que cada letra que susurro es un acto de amor hacia ti. Que el recuerdo de tu sonrisa me atraviesa el cuerpo,  como un haz de luz imposible que desemboca en mis dedos, siempre tocando tu canción. Que intento pensar en cualquier otra cosa, y acabo perdida en tu mirada y enredada entre tus manos, que me entretengo a bailar en tu ombligo, le susurro palabras prohibidas e imagino tu reacción

Debo decirte que quiero gritar tu nombre desde cada ventana. Que tal vez así te llegaría mi ruego, el eco de mi voz meciendo el aire hasta acariciar tu oído. Que cuando no hay refugios donde esconderme busco tu regazo, ese rincón que ofrecemos si que se note demasiado y donde siempre encuentro mi lugar. Que quiero bailar otros sonidos, pero tu canción invade mi mente en un bucle infinito, monopolizando cada paso de esta ridícula danza.

Debes sabes que esta absurda certeza que me asalta últimamente está acabando conmigo. Que eres como un libro recuperado de una caja en el garaje, siempre estuviste ahí, en algún rincón de mi caótica mente, pero hasta hoy no te había encontrado. Un libro esperando su turno en la mesilla, lo miro y releo mil veces, huelo sus páginas y lo vuelvo a dejar. Es el siguiente… Y sin embargo me demoro demasiado en el último capítulo de la novela que hoy me ocupa, como si no la quisiera acabar, sabiendo que tras ella vendrás Tú, y un miedo estúpido me asalta. Me asusta llegar a tu página seis y no leer en ella mi nombre, no ser buena lectora de tus relatos o que al final resulte que no eres el libro que quiero leer…

Pero debo advertirte que a veces también te olvido. Que busco olas nuevas en nuevas playas, que encuentro otros pactos que sellar. Que sonrío ante otros ojos, que me pierdo en las palabras de bocas ajenas; que otras manos rozan mi espalda y entrelazan mis dedos. Y durante un par de vuelos no recuerdo tu nombre. Y cuando tu vacío empieza a llenarlo todo, cuando vuelvo a colocarte en la habitación del fondo  y a punto estoy de cerrar con llave, cuando mi certeza se convierte de nuevo en posibilidad, llamas de nuevo a mi puerta. Como si tuviéramos una especie de conexión invisible, un hilo que nos mantuviera unidos, y que cuando notas que se destensa tiras de él, y me arrastras otra vez hacía ti. Cuando sientes que te olvido, reapareces. Y todo vuelve a empezar.

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