Libélulas en la piel

Aprendiendo a bailar bajo la lluvia…

Vuelo hacia atrás

A veces creo que te quiero. Otras simplemente me invade la terrible certeza de que es así. Y entonces, todo se mueve. Mis cimientos tiemblan queriendo derribar el muro creado; el foso de mi garganta se seca, reaparecen mis cadáveres ahogados, olvidados en lo oscuro del fondo. Sus fantasmas bailan a mi alrededor, queriendo tocarme, arrastrarme con ellos, dedos de hueso intentando frustrar mi huida, cantos horribles que sofocan mis gritos.

Y a lo lejos, como siempre, Tú. Eterno, atemporal, clavado en mi vida de forma definitiva. Tú, sin corcel blanco ¿para qué? hace tiempo que dejé de creer en príncipes. Tú y tu mano siempre extendida, dispuesta a recogerme tras cada caída. Tú y tu eterna sonrisa; Tú y el refugio de tu voz. Y surgen los por qué… Pero vuelo hacia tu  mano, a tu calor, al hogar de tu mirada.

Pero cuando la certeza me asalta, todo tiembla. Y me asusta perder tu mano. Así que vuelvo a la confortabilidad de mis dudas, donde sé que siempre estarás,

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